Ayer hacía memoria. Me llamó la atención la frecuencia con la que encuentro equipos Ágiles que llevan un tiempo considerable trabajando juntos y no saben qué responder cuando les pregunto cuál es su propósito (o visión).

Uno de los factores que facilitan que un grupo de personas se transforme en un equipo real es tener un propósito significativo, un desafío común a resolver. De lo contrario, no son más que personas, posiblemente trabajando juntas, pero sin una dirección que los una.

”Está en nuestra naturaleza buscar un propósito. Pero esa naturaleza está siendo revelada y expresada a una escala demográficamente sin precedentes y, hasta hace poco, apenas imaginable. Las consecuencias podrían rejuvenecer nuestras empresas y rehacer nuestro mundo.”1 - Daniel Pink

Tener un propósito común y significativo es el pilar para que un equipo real pueda establecer su dirección, revisar continuamente sus aspiraciones y sostener la inercia durante el camino.

Katzenbach y Smith2, luego de haber investigado el comportamiento de muchos equipos, llegan a la conclusión de que los mejores propósitos son aquellos que el equipo real es capaz de generar, alrededor de una demanda u oportunidad puesta en su camino.

Es esencial que el equipo tenga una dirección clara y las fronteras de incumbencia bien delimitadas, pero con la flexibilidad suficiente para que los miembros puedan desarrollar y establecer su propósito como equipo. Un buen propósito es construido por los miembros del equipo y es aceptado tanto colectiva como individualmente por ellos.

Los grupos de personas que no son capaces de establecer un propósito compartido y significativo, o no tienen el espacio o autoridad para hacerlo, difícilmente lograrán considerarse un equipo real.

Otra ventaja importante que un equipo real obtiene al tener un propósito es la sensación de identidad que trasciende más allá de la suma de los miembros.

Un propósito en cada iteración

Es importante que cada iteración del equipo Ágil tenga un objetivo claro a ser logrado. Este objetivo debe entregar valor al negocio y permitir a los miembros del equipo ir alcanzando pequeñas victorias en su búsqueda del propósito más general.

Las pequeñas victorias ayudan a los miembros del equipo a desarrollar su sentido de compromiso y sobreponerse, o inclusive evitar, los impedimentos típicos como consecuencia de la falta de resultados visibles por largos periodos.

Un par de preguntas poderosas
  • ¿El equipo al que perteneces tiene un propósito?
  • ¿Qué quisieran lograr?
  • ¿Qué tan alineado está ese logro con el negocio?
  • ¿Cuántas de tus aspiraciones personales están contenidas en el propósito del equipo?
  • ¿Qué harían en este momento si supieran que no fallarían?
  • ¿Cuál sería un “resultado exitoso”?
  • ¿Qué es lo que haría una gran diferencia?
  • ¿Qué logro profesional, de equipo, es el que les gustaría recordar junto a sus nietos?

Fotografía: Goal by Daniele Zanni @ Flickr



Referencias

1. Pink D., Drive - The Surprising Truth About What Motivates Us, 2009, p. 144
2. Katzenbach, J., Smith, D., The Wisdom of Teams, 1993


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