Hace unas semanas estaba acompañando un equipo de trabajo. Mi rol era facilitar una reunión periódica de auto-evaluación y mejora del equipo y, a su vez, actuar como coach en aquellas situaciones que considerara necesario.

Una de las características que, en mi opinión, estaba muy presente en este equipo era la falta de responsabilidad: se quejaban de las llegadas tarde, pero seguían llegando tarde a las reuniones, se quejaban de la falta de preparación a la hora de reunirse para discutir algún tema, pero seguían sin preparar los temas, se quejaban de que las mejoras no se llevaban adelante, pero no hacían nada al respecto. Remitiéndome a la sección anterior, diría que estaban inmersos en el rol de la víctima.

A la media hora de haber comenzado, Ramiro recibe un correo electrónico en su teléfono y dice en voz alta: “Les voy a pedir disculpas, pero en quince minutos tengo que ir a otra reunión”.

Asombrado, porque este encuentro tenía una duración ya acordada de dos horas, Juan Manuel argumentó: “¿Cómo que te vas? Si esta reunión es de dos horas, todavía nos queda una hora y media por delante”. A lo que Ramiro le responde: “Si, lo se, pero debo ir a una reunión que acaba de convocar uno de los clientes, por un inconveniente en una de las transacciones de seguimiento de stock”.

Inmediatamente se me vinieron a la cabeza pasajes de The Oz Principle1, de Metamanagement2 y de The Advantage3. Los tres libros, aunque en diferente medida y desde diferente lugar, hablan todos acerca de responsabilizarse de lo que a uno le sucede: hacerse cargo.

¿Qué fue lo que me detonó este pensamiento? Haber escuchado que Ramiro hablaba desde el deber hacer: “... en quince minutos *tengo que** ir a otra reunión...”, “lo se, pero debo ir a una reunión”. Completamente inconsciente de su capacidad y libertad de elección. No es que Ramiro *tenga que** ir, por el contrario, Ramiro elige ir a esa reunión. Y eso no tiene nada de malo, en definitiva pasamos nuestros días haciendo cientos de elecciones. Lo malo, desde mi punto de vista, es no reconocerlas como elecciones, sino reconocerlas como deberes sobre los cuales yo no tengo ninguna capacidad de acción, nuevamente, en el papel de la víctima.

Fred Kofman presenta en su libro Metamanagement dos modelos que ayudan a ilustrar estas situaciones:

  1. Estímulo --> Reacción: asumimos que nuestras acciones son consecuencia de lo que nos sucede. “Tengo que ausentarme (reacción) porque hay otra reunión con el cliente (estímulo)”, o en otras palabras: “No soy responsable de estar ausente (reacción). Si esto molesta, moléstese con el cliente (estímulo), porque yo no tengo nada que ver”. Algo muy típico hoy en día, siguiendo con este modelo, es estar en una conversación con alguien y que ese alguien conteste un mensaje de texto en el celular. Habitualmente el interlocutor dice: “Disculpa, me han escrito (estímulo), debo responder el mensaje (reacción)”. El YO no está presente en este modelo. Básicamente, YO no soy responsable.

  2. Información --> Consciencia --> Elección --> Comportamiento: A diferencia del modelo anterior, y alineado con lo que habíamos comentado sobre la propuesta de Maturana y Varela4, este modelo plantea que los estímulos externos son neutros, por eso los llama información. La información no te hace hacer nada, simplemente te notifica de algo que está aconteciendo en tu entorno. A partir de esa información es que tu eliges que hacer en base a tu modelo mental: Ramiro, elige ir a esa reunión a pesar de estar participando de otra, porque la considera más importante. Y nuevamente, eso no está para nada mal, en absoluto, lo malo es disfrazar esa elección y hacerla pasar como un deber. Decir “Disculpen, pero en quince minutos tengo que ir a otra reunión” en vez de decir “Disculpen, entiendo la importancia de esta reunión, pero hay un problema con un cliente, que considero más importante, por lo tanto, en quince minutos voy a retirarme”, una situación menos gentil, menos inocente, pero a su vez más responsable.

Ahora, volviendo a la situación comentada inicialmente, ¿qué logra Ramiro al expresarse en base a un modelo de víctima? Logra la aceptación y la aprobación del otro. La culpa de que él no esté en esta reunión es de la otra reunión, o del cliente, pero no es su culpa. Este comportamiento deriva de nuestra infancia donde asociamos responsabilidad con culpabilidad, por lo tanto, en vez de vernos como responsables de elegir alguna opción por sobre otra, nos vemos como culpables de no haber elegido a la inversa, entonces evitamos ponernos en el centro de la escena, evitamos contar y contarnos que lo que acabamos de hacer es simple y llanamente hacer uso de nuestra libertad, y así elegir.



Referencias

1. Hickman C., Smith T., Connors R., The Oz Principle: Getting Results Through Individual and Organizational Accountability, Penguin Group, 1998
2. Kofman, F., Metamanagement, 2001
3. Lencioni P., The Advantage, Jossey-Bass, 2012
4. H. Maturana & F. Varela, El Árbol del Conocimiento, Lumen, 1984


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