La semana pasada estábamos hablando con uno de mis compañeros de Kleer sobre un determinado aspecto cultural que hemos encontrado más de una vez en diferentes clientes con los que hemos trabajado: la necesidad de complicar por demás las cosas. Vamos con un ejemplo imaginario:

"Quisiera una aplicación que me avise cuándo mi vuelo está demorado. Y que también me diga si hay otros vuelos disponibles para cambiar mi ticket. Y en tal caso, qué precio tendría el cambio y si la cancelación de mi vuelo demorado incurriría en penalidad. O si hay algún vuelo de la misma aerolínea que me lleve al mismo destino, aunque sea con otra conexión. Y, ya que estamos, que me presente opciones de conexiones con otras aerolíneas de la misma alianza de la aerolínea con la que tenía el ticket original."

Wo, wo, wo. Y cuando ya nos parece demasiado, alguno agrega:

"Pero ¿qué pasaría si hay disponibilidad en otro vuelo, pero luego de cambiarme ese vuelo vuelve a demorarse? Mejor que la aplicación me muestre la probabilidad de demora de cada vuelo alternativo, basado en las estadísticas y la meteorología".

Y listo. Bingo!

Por oposición, en el Agile Manifesto, figura uno de los principios, que en mi experiencia en cursos y organizaciones, es de los más difíciles de comprender:

"La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial" - agilemanifesto.org

En esencia, yo creo que son tres cuestiones las que nos invitan a llevar a terrenos de mayor complejidad las cosas, mucho más de lo necesario:

  1. Pido por las dudas: Una vez iniciado un proyecto, tradicionalmente, cualquier cambio al alcance debe atravesar un proceso de control de cambios. Este proceso es, en muchos casos, más bien una barrera infranqueable para que aquellos hallazgos producto del aprendizaje no logren impactar el alcance y queden afuera. Entonces ¿qué hago? Pido en forma anticipada, por las dudas, cosas que ni siquiera estoy seguro si alguna vez las voy a necesitar.
  2. Más es mejor: Desde hace muchos años, décadas..¿siglos? nos han enseñado que cuanto mayor sea la oferta a nuestros clientes (usuarios en estos casos), mejor. Darles mayores posibilidades de acción a los usuarios de nuestros productos o servicios les brinda una mayor satisfacción.
  3. Miedo a la decisión: La palabra decisión tiene sus raíces en el verbo que se usaba en latín para describir la acción de talar árboles y tiene el sentido de separar algo (lo elegido) del resto (lo descartado). Cuando me decido por algo, lo estoy separando del resto de las opciones, y por lo tanto, esas otras opciones las estoy descartando, serían como las ramas del árbol que estoy talando. ¿y el miedo? es a equivocarme y descartar cosas valiosas, entonces, mejor no decido, no descarto, no talo el árbol y pido todo.

Complementariamente a esta conversación de la que hablaba al principio, el martes pasado (creo que fue el martes) leí un articulo en "The Guardian" que me resultó muy interesante. Su título era "Por qué tantas opciones nos generan estrés". Extremadamente alineado, desde mi visión, a los dos últimos puntos del pequeño listado anterior: más es mejor (FALSO) y miedo a la decisión (VERDADERO).

En el artículo habla acerca de la ansiedad a la que nos vemos sometidos al presentársenos muchas opciones para elegir. Por ejemplo, hicieron un experimento promocionando mermeladas en un supermercado, pusieron un stand con 6 opciones y otro stand con 24 opciones de mermeladas para que los compradores prueben sabores y obtengan un cupón de descuento en el caso de comprar algún sabor. El 30% de las personas que fueron expuestas al stand con 6 sabores compraron mermelada, pero solo el 3% de las personas expuestas al stand con 24 sabores compraron mermelada. Un porcentaje diez veces menor!

Otro ejemplo mencionado en el artículo trata sobre la red de supermercados Tesco de los EEUU donde el CEO está haciendo esfuerzos por limitar la oferta de artículos en una cruzada para recuperar sus índices de venta de años atrás: redujo de 90.000 a 30.000 las opciones ofrecidas. Principalmente guiado por la competencia que Tesco está viendo con la cadena Aldi & Lidl, la cual está quitándole porción de mercado a pasos agigantados. Por ejemplo, Tesco ofrecía 28 opciones de Ketchup, mientras que Aldi & Lidl solo una opción y de un único tamaño, Tesco ofrecía 224 opciones diferentes de desodorantes de ambientes y Aldi & Lidl solo 12.

A mi personalmente me pasa en la heladería, cuando voy a comprar helado, la paso mejor donde hay solo 10 opciones para elegir que donde hay 300 opciones de sabores diferentes.

Una de las conclusiones del artículo tiene que ver con que al presentársenos una lista de opciones, el miedo a elegir la opción incorrecta siempre está. El problema se incrementa cuando se incrementa la cantidad de opciones para elegir, porque el riesgo de equivocarse es mayor (debo talar más ramas del árbol)... y entonces nos paraliza y nos genera ansiedad.

En definitiva... por el momento todo esto es solo un pensamiento en el aire que quería compartir con vos, pero creo que la dificultad que a muchos se nos presenta a la hora de simplificar tiene que ver con estos factores: incapacidad de decisión, miedo a lo que perdemos y la creencia popular de que más es mejor.

Seguiré indagando y aprendiendo en este sentido. En eso es enloqueando por estos días.

Un abrazo!
Martín.

Fotografía: Minimalist by Daniel @ Flickr Creative Commons Licence.


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