Ya que hablamos sobre el poder generativo en un post previo, te propongo que hagamos un experimento.

Toma un marcador y sostenlo en tu mano. Ahora extiende el brazo con el que sostienes el marcador, horizontalmente, a la altura de tus hombros. Asegúrate que no haya nada entre el marcador que estás sosteniendo y el piso donde estás parado. Ahora, suelta el marcador. Seguramente el marcador ha caído e impactado contra el piso. Responde la siguiente pregunta: ¿Qué hizo que el marcador cayera e impacte contra el piso?

La respuesta más inmediata de la mayoría de las personas es que el marcador ha caído por la fuerza de gravedad. Pero también hay otra respuesta, que no está disponible para la gran mayoría en forma automática: además de la fuerza de gravedad, el marcador ha caído porque tu lo has soltado.

Fred Kofman1 llama a estas razones las variables exógenas (las circunstancias que están fuera de tu control) y las variables endógenas (las acciones que puedes hacer para responder a las circunstancias), respectivamente. Y aquí yace la diferencia entre la víctima, quien se enfoca en las variables exógenas, convirtiéndose en una persona que transita su realidad de manera pasiva, sobre quien actúan las fuerzas más incontrolables de la naturaleza, y el protagonista, una persona generadora, declarativa, activa, con capacidad de modificar la realidad que lo rodea.

Frecuentemente tengo la dicha de facilitar talleres sobre Scrum en diferentes ciudades de Latinoamérica y España. Sin importar cuál sea la ciudad, el mes del año, o si el taller es privado o público, generalmente alguno de los participantes llega tarde. Mientras ingresa, dice a las personas que están en su misma mesa “Uy!!, disculpen mi retraso, pero no se imaginan el tráfico que hay esta mañana!”. Claro, la responsabilidad de que él haya llegado tarde es de todas las otras personas que, con sus automóviles, estaban ocupando el espacio por donde él debería haber pasado. ¿Quién tiene la culpa? Los otros.

Lo mismo puedes encontrar en las reuniones donde se esperaba que el equipo de trabajo entregara algo. Si no ha llegado a terminarlo, es muy probable escuchar una infinidad de justificaciones exógenas como “es que Juan está de vacaciones”, “el servidor se cayó durante el martes y el miércoles”, “los requerimientos no eran claros”, “el cliente no sabe lo que quiere”, “surgió un imprevisto con la tecnología que estamos utilizando”, etc., etc.

Todas estas respuestas no dejan de ser verdaderas, pero, en palabras de Kofman1, también son limitantes, porque al menos que los otros conductores de la ciudad decidan cambiar su comportamiento, que Juan decida volver de sus vacaciones, que el servidor decida no caerse más, que los requerimientos decidan ser más claros, que el cliente decida saber lo que quiere o que los imprevistos decidan no aparecer, nada, pero nada, va a cambiar.

Tweet!

Si comprendo los problemas en términos de variables externas, nada va a cambiar. #NoResponsabilizarse
 
   

Así es como en muchos equipos de trabajo el mundo se mueve alrededor de la irresponsabilidad, desde una postura de víctima, donde la razón de todos los males está fuera de las personas del equipo: “la reunión diaria no alcanza”, “hubo mucho para hacer”, “el cliente no tuvo tiempo”, “no me responden los e-mails”, “hay mala comunicación”, “no hay visibilidad”, “hubo errores”, “hay módulos mal programados”, etc. El factor común es que nunca hay ningún sujeto responsable. Lo principal en estos equipos es hacerse cargo de los problemas. ¿Cómo? En principio comenzando a ser parte, hablando en primera persona: “no manejamos bien el tiempo, y la reunión diaria no nos alcanza”, “me comprometí a entregar muchas cosas”, “no logro que el cliente me dedique tiempo”, “no se cómo hacer para que me respondan los mails”, “nos comunicamos de forma deficiente”, “no visibilizamos las cosa”, “cometí errores”.

Muchos equipos de trabajo se mueven alrededor de la irresponsabilidad, desde una postura de víctima, donde la razón de todos los males está fuera de las personas del equipo.

Tweet!

Muchos equipos se mueven alrededor de la irresponsabilidad, donde la razón de todos los males está fuera del equipo.
 
   

Nuevamente, como nos dice Humberto Maturana: “Todo lo dicho es dicho por alguien”. Lo importante no son las palabras que utilizo para decir lo que digo, sino la actitud o pensamiento que ellas reflejan. Cuando me hago cargo de mis problemas, cuando me incluyo en la situación, cuando hablo en primera persona, me posiciono en el rol del protagonista.



Referencias

1. Kofman, F., Metamanagement, 2001, Tomo 1, p. 129


Dime lo que piensas. Por favor, deja un comentario más adelante (y luego dale click a ese botón de 'Me gusta'!)

Seguir leyendo


Comentarios

comments powered by Disqus