"No sabemos cómo las cosas son. Sólo sabemos cómo las observamos o cómo las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos." - Rafael Echeverría

Todos los seres humanos somos observadores y como observadores vemos al mundo de una determinada manera. Si tuviese la posibilidad de hablar contigo en este mismo momento, te aseguro que no veríamos el mundo de la misma manera. Comenzaríamos a discutir sobre las diferencias que surgirían. ¿Y cómo lo solucionamos? Simple, tu estás equivocado y yo tengo la razón. Santo remedio.

Aunque te parezca extraño, mira a tu alrededor: ¿cuánta gente está buscando tener "razón"? ¿cuánta gente está buscando a ver quién está "equivocado"? Imagina por un segundo estas situaciones, un brasileño y un argentino hablando de fútbol, a un fan de Federer y a un fan de Nadal conversando, a un Kirchnerista y a un Anti-K intercambiando mensajes por facebook, y así podemos seguir hasta mañana...

Ahora, como diría un conocido cantante tropical argentino, ¿dónde esta la clave, cuál es el motivo, cómo es este asunto? ¿existe un único mundo objetivo/racional y no logramos ponernos de acuerdo? o ¿hay tantos mundos como personas lo miran? Si la respuesta fuese que hay "un único mundo objetivo", entonces sí, en cada discusión habría alguien que "tiene la razón" y alguien que está "equivocado". Y así terminaríamos, en una resolución demasiado simple, bien/mal, correcto/incorrecto, para un problema demasiado complejo ¿Te suena haber pasado por esta experiencia?

Personalmente, comprendo que cada uno de los seres humanos que habita este mundo percibe la realidad de una manera particular, diferente; y no digo ni buena ni mala, simplemente: diferente. Y a esta percepción la comprendo como determinada por dos factores fundamentales:


  1. La propia biología del individuo. Así es como una persona daltónica no percibe los mismos colores que una persona sin daltonismo.

  2. Su particular estructura conceptual. Un mecánico puede interpretar un motor de una forma totalmente diferente a cómo lo puede interpretar un desarrollador de software. Esto es posible dado que 1) el mecánico tiene muchos más conceptos del dominio conocido como Mecánica de Automotores que el desarrollador de software y 2) este mecánico en particular ha pasado por determinadas y singulares experiencias personales. Por nombrar algunos ejemplos podemos decir que el mecánico conoce de válvulas de agua, botadores, correa de distribución, etc. Esta estructura se construye desde el aprendizaje humano, ya sea adquiriendo información como viviendo ciertas experiencias, tanto laborales como personales. El mecánico estudió sobre los motores, pasó años arreglándolos. Inclusive se volvió experto en sistemas de inyección de combustible a raíz de una experiencia personal en un viaje de vacaciones, donde su propio auto se rompió en la ruta, a 120 km/hr., con 3800 r.p.m. una mañana de 32 grados centígrados ¿Qué tienen que ver la velocidad, las revoluciones y la temperatura ambiente? Para el desarrollador de software nada, para algunos mecánicos algo y para este mecánico todo!


Podemos encontrar este comportamiento en cualquier familia, pareja, equipo de trabajo, en cualquier organización, ciudad, sociedad, estado. No todos vemos las mismas cosas, no todos tenemos la misma interpretación frente al mismo hecho.

¿Y esto para qué me sirve?


Asimilar esta forma de ver el comportamiento humano y aceptar que "no tenemos acceso a la verdad sobre las cosas" nos abre un mundo totalmente nuevo. Sin caer en el relativismo absoluto, con solo respetar las formas de observar de otros, comienzo a permitir la convivencia de diferentes puntos de vista. Ya no hablo de verdades u objetividades, simplemente acepto y vivo en paz con quienes opinan y ven las cosas de manera diferente a la mía.

Cuando tu dices algo y alguien no opina igual ¿Qué camino eliges? ¿Te preocupas porque entienda lo equivocado que está? "Oye, ¿pero no fui claro con lo que te expliqué?" o "¿qué parte es la que no entiendes!?". O en cambio aceptas que los otros ven las cosas según sus propias historias, experiencias, cultura y te preocupas por generar un consenso común.

En un equipo de trabajo hiperproductivo creo que es fundamental el intercambio de ideas, la aceptación de los otros miembros del equipo como legítimos otros (con interpretaciones diferentes y tan válidas como las mías) y evitar la censura, especialmente esa censura que se vale de la "objetividad" o la "lógica" para justificar su punto de vista.

La (Objetividad)


Siguiendo con esta línea, sostengo que los seres humanos no podemos alcanzar la objetividad. Por ello utilizamos una objetividad entre paréntesis. Este es un término acuñado por Humberto Maturana, biólogo chileno, para referirse al papel de la objetividad en nuestros pensamientos lógicos y científicos, ya que el conocimiento no es ni más ni menos que una construcción lingüística, un consenso social. No somos capaces de conocer la realidad en forma objetiva ya que no podemos separar nuestro observador de nuestra experiencia. Todas nuestras experiencias y percepciones son intrínsecamente subjetivas, están determinadas por el tipo de observador que estamos siendo en ese momento.
Un hombre subió a un colectivo y se sentó al lado de un muchacho con aspecto de hippie. Al observarlo mejor vió que tenía un solo zapato, entonces le dijo:
-Joven veo que ha perdido Ud. un zapato.
El muchacho le contestó:
-Se equivoca señor, he encontrado uno.

Esto nos lleva a un postulado en el que quisiera profundizar más adelante: lo importante no es el hecho, sino la interpretación, lo que importa es lo que me pasa cuando algo sucede, sin importar qué es ese algo que acontece.

Lo que es evidente para ti no significa que sea cierto. :)

Y la pregunta del millón: ¿Cómo te llevas tú con esos compañeros de equipo o de trabajo que no ven las cosas de la misma forma que tú las ves?


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